Los orígenes del seguro

Hablar de seguros es hablar de una de las principales instituciones de previsión mundial pero lejos de lo que puedan pensar muchos, el seguro no es un invento moderno, su existencia es tan antigua como la propia humanidad. Tal y cómo nos explican en el libro de la Historia del seguro de España, si el ahorro individual es un seguro unipersonal, el almacenamiento de productos, como los cereales típicamente, en graneros de templos o de señores en la Antigüedad y la Edad Media, era una forma primitiva de seguro contra las malas cosechas.

Los gremios profesionales, las hermandades de socorro, las cofradías o los montepíos, son algunos de los colectivos que promovían la ayuda mutua entre asociados en caso de desgracia o catástrofe. Estos colectivos crearon instituciones análogas al seguro que, sin duda, fueron una pieza clave en su desarrollo.

Sin embargo, hay historiadores actuales como Robin Pearson, que ponen en duda que la Antigüedad sirva los antecedentes de la industria aseguradora actual. Al margen de la tendencia del hombre hacía la prevención y redistribución de los riesgos, lo que nadie discute es que el origen del seguro moderno, tal y como lo conocemos hoy, está en el surgimiento del seguro marítimo. Éste nació en Europa, en el siglo XIV, y fue utilizado especialmente por ciudades italianas y españolas para comerciar entre sí.

 

Una historia a tres tiempos

La historia del seguro moderno podría dividirse en tres grandes períodos:

  • desde mediados del siglo XIV hasta fines del siglo XVII, con la creación de la póliza de seguro.
  • el período que abarca el siglo XVIII y la primera mitad del XIX, en el que se fundan las compañías aseguradoras.
  • y el tercero período, que llega hasta nuestros días, corresponde a la época de pleno desarrollo técnico y jurídico del seguro, de su explotación a gran escala y de su internacionalización.

En su primera época, las aportaciones de España al desarrollo jurídico del seguro moderno fueron fundamentales. En 1435 se promulgan las Ordenanzas de Barcelona, se trata de la primera regulación clara y definida del contrato de seguro. El primer modelo uniforme de póliza de seguro fue el establecido en las Ordenanzas de Burgos, en 1537. En éste se recogen las normas a las que debían atenerse este tipo de contratos, entre ellas, el hecho de que estuvieran registrados por escribano.

Pero si bien España e Italia fueron las potencias que encabezaron el seguro mundial entre los siglos XV y XVI, ambas acabarían siendo reemplazadas por Holanda y Francia en el siglo XVII. Una hegemonía que en el siglo XVIII pasa a manos de Inglaterra, para pertenecer en el siglo XIX a Alemania. Y es a mediados del siglo XX cuándo Estados Unidos se erige como la primera potencia del seguro mundial.

 

La primera póliza de seguro

El primer contrato de seguro marítimo conocido data del día 23 de octubre de 1347. Fue escrito en Génova por un notario y cubría un viaje entre Génova y Mallorca. Se considera la primera póliza de seguro porque en este documento nos encontramos por primera vez con todos los elementos que actualmente sirven de fundamento al contrato de seguro: el riesgo, su valoración a los efectos del pago de una prima por su cobertura, el objeto sobre el cual recae la garantía y el tiempo de duración.

Estos contratos eran redactados siempre por notarios, entre ellos destaca Bartolomé Masons, un notario de Barcelona que redactó en un solo año 380 pólizas para 104 navíos diferentes.

Este tipo de documentos perdieron peso en el silgo XIV, cuándo empezaron a ser reemplazados por otros documentos privados otorgados casi siempre con la mediación de un agente o un corredor. A dichos documentos se les dio el nombre de pólizas (del italiano polizza) y contenían todas las normas por las que debían de regirse el seguro. Sirvieron de base, sin duda, a la legislación que estaba por llegar.

En este proceso histórico resulta clave la evolución del seguro hacía la creación y desarrollo de la forma jurídica de la póliza. Todo un salto si tenemos en cuenta que los primero seguros marítimos se formalizaban mediante escritura notarial o incluso verbalmente, en confianza, de forma que el asegurador se limitaba simplemente a registrar los contratos en sus libros.

 

Las compañías aseguradoras

Si hablamos de las figuras del comerciante y del asegurador, debemos tener en cuenta que éstas se confunden en la Edad Media y la Moderna. Durante muchos siglos los seguros se contrataron entre particulares, éstos actuaban a veces como aseguradores y otras veces como asegurados, de forma alternante. Para ellos era una especie de inversión: el propietario o armador del buque les pagaba por suscribir la póliza y, si no había siniestro, el asegurador tenía derecho a embolsarse la prima. El problema era cuando se producía el siniestro y el comerciante se veía obligado a pagar la cantidad convenida.

También era frecuente que los aseguradores se agrupasen cuándo pretendían dar cobertura a un riesgo que excedía las posibilidades de responder ante él de forma individual. En estas cartas de seguro, anteriores a la existencia del término póliza, se hacía figurar la responsabilidad que cada mercader asumía a su cargo. En cuánto al valor de la carga perdida, en caso de siniestro, éste ya dependía de diversos factores como la naturaleza de la mercancía (si era perecedera, estaba codiciada por los piratas…) y de las características del navío, la ruta o el destino.

Es en el siglo XVII cuándo se crean mutualidades y sociedades por acciones que empiezan a practicar el seguro bajo unos criterios más rigurosos, aunque hay que esperar a finales del siglo para ver nacer la primera empresa moderna aseguradora.

seguro de incendios, el incendio que arrasó Londres en 1666

El seguro de incendios

Para entender su nacimiento tenemos que referirnos a una catástrofe. En 1666 un incendio arrasó dos terceras partes de Londres, el fuego se llevó consigo cerca de 13 mil casas y numerosos edificios públicos. Una masacre con la que no tardaron en llegar las primeras reacciones, se implantaba el hasta entonces inexistente, seguro de incendios.

La experiencia acumulada con el seguro marítimo permitió adaptar los seguros a este tipo de riesgo con cierta comodidad, y a diferencia de lo que ocurrió con el marítimo, el seguro de incendios se convertía en el primero realizado desde el principio por compañías creadas para este propósito específico.

Precisamente fueron los seguros de incendios los que trajeron consigo las primeras manifestaciones publicitarias del sector. Ejemplo de ello son las placas mecánicas que las compañías aseguradoras empezaron a colgar en todos aquellos edificios  que estuviesen asegurados. Con ellas las compañías pretendían que los bomberos- que entonces dependía de las aseguradoras- identificasen rápidamente cuales eran los edificios de sus clientes. A día de hoy podemos verlas de cerca en el Museo del Seguro, de la Fundación Mapfre, dónde se conserva una amplia colección de estas placas mecánicas.

En ellas el nombre de las compañías siempre aparece acompañado por algún tipo de motivo decorativo. Las más antiguas son de plomo. A principios del siglo XIX pasan a ser de cobre, y ya hacía 1825 los materiales preferidos para diseñarlas eran el hierro y el estaño.

historia del seguro

 

El desarrollo del sector asegurador

Con la llegada del siglo XVIII ya se puede hablar de seguros de la misma forma que los entendemos hoy. Están llevados a cabo por entidades especializadas para este fin, es decir, compañías que ejercen su actividad en base a unos criterios técnicos concretos: la utilización de tablas de mortalidad, el cálculo de probabilidades…

En el siglo XIX, el desarrollo tecnológico y el desarrollo del Derecho de Seguros, favorecieron la evolución la institución aseguradora y el nacimiento de un gran número de compañías aseguradoras. Y podemos hablar del año 1875, como la fecha en la que éstos alcanzan el perfeccionamiento técnico que les permitirá implantarse con fuerza en la economía mundial.

historia del seguro, hablamos de los orígenes del sector asegurador

Toda la documentación de este Post ha sido extraída del Libro de Historia del Seguro, si os habéis quedado con ganas de más no dudéis en acceder a él y en visitar el Museo del Seguro de la Fundación Mapfre, además también puedes acceder al museo a través de su web en una visita virtual.

Si te ha gustado este contenido no dudes en formar parte de nuestra comunidad online (a través de Facebook, Twitter y Google+), y en caso de que estés buscando un seguro consulta aquí nuestra amplia cartera de seguros para particulares. En Peris Correduría de Seguros seguimos trabajando para encontrar el producto que mejor se adapte a tus necesidades.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Deja un comentario